Proyecto Kípos: cerramiento de vidrio, Galandage y una puerta curva
En Kípos trabajamos en diferentes zonas de una misma vivienda, con soluciones muy distintas entre sí.
Hicimos un cerramiento con techo de vidrio y laterales K·LINE, una balconera Galandage que se oculta dentro de la pared y una puerta de entrada con forma curva adaptada al hueco que ya tenía la casa.
Cerramiento de vidrio, Galandage y puerta curva
Tres trabajos muy diferentes dentro de la misma vivienda. Antes de entrar en detalle, aquí se ve rápidamente qué hicimos en cada zona.
Tres zonas diferentes, resueltas según el uso de cada espacio
Kípos es un buen ejemplo de cómo dentro de una misma vivienda podemos necesitar soluciones muy diferentes.
En una zona queríamos crear un espacio más protegido sin perder la sensación de estar junto al jardín. Aquí hicimos un cerramiento con techo de vidrio y laterales K·LINE.
En otra apertura nos interesaba poder dejar prácticamente todo el paso libre hacia el exterior. Por eso instalamos una Galandage, que oculta la hoja dentro de la pared cuando la abrimos.
Y en la entrada encontramos un hueco curvo que queríamos conservar. La nueva puerta se adaptó a esa misma forma.
Ganar un espacio más protegido sin perder luz ni conexión con el jardín
Buena parte del proyecto gira alrededor de una idea muy sencilla: estar más protegidos dentro sin dejar de ver el exterior.
Dejar entrar mucha luz
Utilizar vidrio tanto en el techo como en los laterales para que el espacio siga siendo muy luminoso.
Abrir hacia el jardín
Combinar zonas fijas y correderas para adaptar el espacio según el momento.
Facilitar el paso
Empotrar el perfil inferior de las balconeras para reducir el desnivel en el suelo.
Respetar la forma de la casa
Mantener la forma curva de la entrada en lugar de convertirla en un hueco recto.
Techo de vidrio y laterales K·LINE abiertos al jardín
En el vídeo se entiende mejor cómo queda todo el conjunto: el techo de vidrio, los laterales y las diferentes aperturas que permiten comunicar el espacio con el jardín.
Cubrir el espacio sin convertirlo en una habitación oscura
Una de las partes principales de Kípos fue el cerramiento de esta zona de la vivienda.
Instalamos un techo de vidrio con una parte fija y otra corredera, de manera que el espacio queda cubierto pero sigue recibiendo mucha luz natural desde arriba.
En los laterales instalamos balconeras K·LINE para poder abrir el espacio hacia el jardín cuando interesa.
La estructura también cuenta con un apoyo central que queda integrado y ayuda a sujetar el conjunto sin convertirse en un elemento protagonista a la vista.
- Techo de vidrio con parte fija y parte corredera.
- Laterales con balconeras de aluminio K·LINE.
- Apoyo central integrado en el conjunto.
- Un espacio más protegido sin perder entrada de luz.
Vidrio en el techo y en los laterales para mantener el espacio muy abierto
Desde fuera se aprecia claramente cómo el cerramiento mantiene una gran superficie de vidrio. Esto permite proteger el espacio sin perder la relación visual con el jardín.
El perfil empotrado facilita el paso entre dentro y fuera
Cuando abrimos las balconeras, no solo importa la anchura que dejamos libre. También importa lo que encontramos en el suelo.
En este cerramiento dejamos el perfil inferior empotrado para reducir el desnivel y hacer más cómodo el paso hacia el jardín.
Es uno de esos detalles que puede pasar bastante desapercibido en una foto, pero que se nota cada vez que entramos o salimos.
Las balconeras también incorporan rotura de puente térmico y cierres de seguridad.
Una corredera que se oculta dentro de la pared al abrirla
En otra zona de la vivienda instalamos una balconera Galandage K·LINE.
La diferencia respecto a una corredera convencional se aprecia sobre todo cuando la abrimos: la hoja se desplaza hacia el interior de la pared en lugar de permanecer visible ocupando una parte del hueco.
Esto permite liberar prácticamente toda la apertura y dejar una salida mucho más abierta hacia el jardín.
Cerrada parece una balconera normal. Al abrirla, la hoja desaparece
En el vídeo se ve el movimiento de la hoja y cómo va quedando oculta dentro de la pared a medida que la abrimos.
El hueco original era curvo y decidimos mantener su forma
Esta entrada ya tenía una forma muy característica y no queríamos convertirla en una puerta rectangular.
La nueva puerta se adaptó al arco existente, manteniendo la forma de la entrada tanto vista desde fuera como desde el interior de la vivienda.
Más vidrio y más posibilidades de abrir la casa hacia el jardín
El cerramiento permite tener una zona más protegida manteniendo mucha luz gracias al techo y a los laterales de vidrio.
Las balconeras K·LINE permiten abrir el espacio cuando queremos comunicarlo con el jardín, y el perfil empotrado hace más cómodo el paso.
La Galandage resuelve otra zona de una forma diferente: cuando la abrimos, la hoja se oculta y deja prácticamente toda la apertura libre.
Y en la entrada conservamos la forma curva original con una puerta adaptada al mismo arco.
Detalles del cerramiento y de los laterales K·LINE
Algunas imágenes más del proyecto para ver el cerramiento desde diferentes puntos y cómo queda la relación entre el interior y el jardín.
Podemos estudiar qué solución encaja mejor con el espacio que tienes
Miramos las medidas, las aperturas, cómo quieres utilizar el espacio y qué quieres mejorar antes de preparar una propuesta.