Mucha exposición al viento
La parte superior de la sala necesitaba protección sin convertir el espacio en una zona completamente cerrada.
Una reforma hecha en un entorno especialmente exigente: junto al mar, con viento, salinidad y una actividad diaria en la que los accesos y los cerramientos tienen que aguantar mucho uso.
En este proyecto no bastaba con cambiar unos cerramientos por otros. Antes había que entender cómo se utilizaba cada zona y qué problemas estaba dando.
La Cofradía está literalmente junto al mar. Eso significa humedad, salinidad, viento y materiales sometidos a unas condiciones bastante más duras que las de una instalación convencional.
Además, es un espacio de trabajo. Hay movimiento de personas, pescado, carretillas y equipos durante muchas horas al día. Las puertas se abren y se cierran continuamente y los accesos tienen que quedar protegidos frente a golpes.
Fuimos trabajando cada zona por separado: protección frente al viento en la parte superior, puertas rápidas en los accesos, defensas para las carretillas, nuevos cerramientos de acero inoxidable y protección solar en el interior.
No todas las zonas tenían el mismo problema. Estas fueron algunas de las cuestiones que tuvimos más presentes al plantear los trabajos.
La parte superior de la sala necesitaba protección sin convertir el espacio en una zona completamente cerrada.
Las entradas tienen un uso continuo y debían poder abrirse y cerrarse rápidamente durante el trabajo.
En las zonas de paso era importante proteger las puertas y las estructuras antes de que recibieran el impacto.
La salinidad obligaba a elegir bien los materiales y a reducir al máximo los puntos sensibles a la corrosión.
Un material que funciona perfectamente en otro lugar puede dar problemas mucho antes cuando está expuesto cada día a humedad y salinidad.
Era uno de los primeros puntos a tener en cuenta. Por eso en varias zonas recurrimos al acero inoxidable y protegimos especialmente los componentes más delicados.
La Cofradía es un lugar de trabajo. Las puertas, los cerramientos y las protecciones tenían que facilitar el día a día, no complicarlo.
Aquí los sistemas no se utilizan unas pocas veces al día. Hay movimiento continuo, así que necesitábamos materiales resistentes y fáciles de mantener.
Queríamos actualizar las instalaciones y hacerlas más prácticas, pero manteniendo el carácter propio de la Cofradía y su relación directa con el puerto.
Cada intervención tiene una razón detrás. Aquí explicamos qué instalamos y qué problema queríamos evitar en cada caso.
Protección superior
La parte superior de la sala de subasta está muy expuesta al viento que entra desde el puerto. Para reducirlo instalamos toldos cortavientos reforzados.
Al tratarse de unas superficies grandes, incorporamos refuerzos intermedios para que el tejido quedara más estable. Utilizamos un tejido acrílico de Sauleda, pensado para exterior y adecuado para una instalación que va a estar expuesta continuamente a la intemperie.
De esta manera conseguimos proteger mejor la sala sin cerrar completamente las aberturas ni quitarle la sensación de espacio abierto que tiene esta parte del edificio.
Acceso automatizado
Justo debajo de los toldos instalamos las puertas rápidas. En esta zona hay mucho paso y una puerta convencional habría hecho el trabajo diario bastante más lento.
El motor permite abrir y cerrar las puertas con rapidez, de manera que el acceso queda abierto únicamente el tiempo necesario. También ayuda a reducir el tiempo durante el que el pescado queda expuesto directamente al sol.
Aquí el ambiente marino volvía a ser importante. Las estructuras se realizaron en acero inoxidable y los pulsadores se protegieron para evitar que la humedad y la salinidad afectaran a la parte eléctrica.
Protección frente a impactos
Las carretillas pasan muy cerca de las puertas, así que dejar los laterales de los accesos sin protección habría acabado provocando golpes tarde o temprano.
Instalamos protectores tanto en el interior como en el exterior. El amarillo no es casual: hace que se vean rápidamente mientras se está maniobrando.
La idea es sencilla: que el primer impacto lo reciba el protector y no la puerta rápida, el motor o la estructura del cerramiento. En una zona con tanto movimiento, esta protección puede evitar muchas reparaciones.
Acero inoxidable y vidrio
Los antiguos cerramientos eran de hierro y la cercanía del mar no les favorecía precisamente. Los sustituimos por nuevos cerramientos fijos y correderos realizados en acero inoxidable.
Incorporamos vidrio laminado de seguridad para que, en caso de rotura, los fragmentos queden unidos y no se desprendan con facilidad.
También queríamos mantener la entrada de luz y la visión entre las diferentes zonas. Por eso combinamos la estructura metálica con superficies acristaladas en lugar de cerrar estos espacios con elementos opacos.
Confort interior
En la sala circular había otro problema distinto: entraba mucha luz directa y, según la hora del día, podía resultar molesta.
Instalamos cortinas con tejido Soltis 96. Este tejido filtra la radiación solar pero sigue dejando pasar luz y permite conservar cierta visión hacia el exterior.
Así no hacía falta oscurecer completamente la sala para controlar el sol. Además, las cortinas se adaptaron a una zona con una geometría poco habitual.
En una instalación de este tipo hay detalles que pesan más que la estética: la corrosión, los golpes, el uso continuo y que después sea fácil mantenerlo todo en buenas condiciones.
Elegimos materiales y componentes pensando desde el principio en la humedad y la salinidad del puerto.
Las puertas y los accesos están pensados para una operativa diaria con aperturas, cierres y movimiento constante.
Los protectores, los vidrios laminados y los componentes protegidos ayudan a reducir averías en las zonas más expuestas.
No queríamos instalar algo que funcionara bien el primer día y después fuera complicado de limpiar, revisar o mantener.
Con las diferentes actuaciones conseguimos proteger mejor los accesos, renovar los cerramientos que más sufrían por la proximidad al mar y reducir algunos de los problemas habituales en las zonas de paso.
El proyecto no gira alrededor de un único producto. Lo importante fue ir resolviendo cada parte con el sistema que tenía más sentido para ese punto concreto de la Cofradía.
Aquí puedes ver diferentes zonas de la Cofradía, tanto durante los trabajos como con las instalaciones ya terminadas.
Cuéntanos qué necesitas y dónde está el problema. Podemos revisar contigo las opciones antes de decidir qué sistema tiene más sentido instalar.
En Alustetic, nos especializamos en proyectos de carpintería metálica y soluciones en aluminio adaptadas a distintos sectores. Uno de nuestros trabajos más destacados ha sido la reforma de las instalaciones de la Confraria de Pescadores de Vilanova i la Geltrú, optimizando sus espacios para ofrecer mayor seguridad y eficiencia a los trabajadores del sector pesquero.
Para abordar estos desafíos, implementamos las siguientes soluciones:
Para proteger la parte superior de la sala de subasta del pescado, instalamos toldos cortavientos reforzados, capaces de resistir las fuertes rachas de viento provenientes del mar. Estos toldos cuentan con refuerzos intermedios para asegurar su estabilidad y durabilidad. El tejido seleccionado fue acrílico de Sauleda, elegido por su alta resistencia a la intemperie y su excelente comportamiento frente a la corrosión provocada por el ambiente marino.
Debajo de los toldos cortavientos, instalamos puertas rápidas automatizadas, diseñadas para facilitar un acceso ágil y seguro. Estas puertas se accionan mediante un motor de alta velocidad, permitiendo una apertura y cierre eficientes, minimizando la exposición del pescado al sol y garantizando su conservación óptima. La estructura de estas puertas está fabricada en acero inoxidable de alta calidad, lo que evita la corrosión, y sus pulsadores están sellados herméticamente para proteger la electrónica del contacto con la salinidad del ambiente.
Para preservar la integridad de las puertas y otros elementos estructurales, se instalaron protectores de seguridad tanto en la parte interior como exterior. Estos protectores, de color amarillo para una mayor visibilidad, actúan como barreras de impacto para evitar daños ocasionados por el uso de carretillas y otros equipos de transporte dentro de las instalaciones.
Sustituyeron los antiguos cerramientos de hierro por cerramientos fijos y corredizos de acero inoxidable de alta calidad, con vidrios laminados de seguridad que previenen roturas en caso de impacto. Esta mejora no solo aumenta la resistencia de las instalaciones, sino que también reduce los costos de mantenimiento a largo plazo y mejora la estética del espacio.
Para mejorar la iluminación sin comprometer la protección solar, se instalaron cortinas con tejido Soltis 96. Este material permite el paso de la luz natural y mantiene una visibilidad parcial hacia el exterior, al mismo tiempo que filtra el sol directo y evita reflejos molestos, creando un ambiente de trabajo más confortable.
Contacte con nosotros y le ayudaremos a encontrar el producto que se ajuste más a su idea.
Et truquem nosaltres per resoldre els teus dubtes
Omple el següent formulari per poder-te contactar.
Te llamamos nostoros para resolver tus dudas
Rellena el siguiente formulario para poderte contactar.