Elegir ventanas no va solo de aluminio o PVC. El vidrio es la parte más importante del conjunto porque suele ocupar la mayor parte de la superficie de la ventana: en ventanas actuales, lo habitual es que el acristalamiento represente aprox. entre un 70% y un 85% del área, y en algunos diseños con perfiles más finos puede ser todavía más.
Por eso, si aciertas con el vidrio, lo notas cada día: temperatura más estable, menos ruido, más seguridad y menos condensación.
Vidrio de cámara: la base para aislar (doble acristalamiento)
Cuando hablamos de vidrio de cámara (también llamado doble acristalamiento), nos referimos a dos vidrios separados por una cámara sellada (aire o gas). Es la configuración “base” para empezar a aislar bien.
Confusión habitual: “Climalit” no es un tipo de vidrio, es una forma popular de llamarlo
Es muy común que se use “Climalit” como si fuera un vidrio concreto, cuando en la práctica suele emplearse como sinónimo de doble acristalamiento / vidrio de cámara.
Dicho fácil:
- Vidrio de cámara = el formato (dos vidrios + una cámara)
- Y dentro de ese formato eliges qué vidrios montas: bajo emisivo, control solar, acústico, laminado de seguridad, etc.
Idea clave: “Climalit” está bien como punto de partida, pero para acertar de verdad hay que definir qué necesitas (confort térmico, control solar, silencio, seguridad…).
El intercalario (separador) del vidrio: el detalle pequeño que se nota mucho
Entre los dos vidrios del doble acristalamiento hay un separador (también llamado intercalario o spacer), que mantiene la distancia y sella la cámara. Este detalle es más importante de lo que parece.
- Antes, lo habitual era un separador de aluminio (metálico).
- Hoy, en ventanas de mayor rendimiento, se usa cada vez más el “warm edge” (borde cálido): separadores híbridos/sintéticos con menor conductividad térmica.
¿Qué ganas con un warm edge?
- Menos “borde frío” en el perímetro del vidrio.
- Menos riesgo de condensación alrededor del marco.
- Mejor rendimiento térmico del conjunto.
Dicho de forma práctica: el warm edge ayuda a que el vidrio no “enfríe” tanto por los cantos, y eso se traduce en más confort y menos humedad en el borde, especialmente en invierno.
Vidrio Bajo emisivo: la inversión más rentable en confort
El bajo emisivo es un tratamiento casi invisible que ayuda a retener el calor interior en invierno y mejora la eficiencia.
Cuándo merece la inversión:
- Si buscas confort y ahorro sin complicarte.
- Si te molesta “el frío” que se siente cerca del vidrio en invierno.
- Si quieres que la temperatura sea más uniforme en toda la estancia.
Es una mejora que no se ve, pero la notas en seguida: te apetece estar cerca de la ventana sin sentir ese “fresquito” típico.
Vidrio con Control solar: para evitar “un horno con vistas”
El vidrio de control solar reduce la energía solar que entra. Es especialmente útil en orientaciones con mucho sol (sur/oeste) o grandes ventanales.
Cuándo merece la inversión:
- Si en verano el salón se recalienta aunque ventiles.
- Si tienes sol directo muchas horas.
- Si quieres depender menos del aire acondicionado.
¿Puede verse una tonalidad verdosa? Sí, a veces.
En algunos vidrios de control solar, según la luz y el ángulo, puede apreciarse un matiz ligeramente verdoso (por ejemplo, en configuraciones tipo Guardian Sun).
Dos ideas importantes:
- En el día a día normalmente no es algo que “cante”. Para notarlo de verdad, muchas veces hay que fijarse bastante o compararlo lado a lado con un vidrio totalmente neutro.
- Si para ti es muy importante evitar cualquier tonalidad, puedes solicitar un vidrio de cámara extra claro, como Guardian ExtraClear, que está pensado para una estética más neutra (más “cristal limpio”).
En un vidrio de cámara tienes dos hojas: una mira al exterior (calle/sol) y la otra al interior (tu vivienda) y en el siguiente punto te explicamos donde va cada tipo de vidrio, por el interior o por el exterior.
¿En qué vidrio va cada cosa?
¿En qué vidrio se coloca cada tratamiento dentro de un doble acristalamiento?
- Control solar: suele colocarse en el vidrio exterior, porque su trabajo es frenar parte de la energía del sol antes de que entre en la estancia.
- Bajo emisivo: suele colocarse en el vidrio interior, para reducir pérdidas de calor y mejorar el confort en invierno.
- Acústico (laminado acústico): puede colocarse en el vidrio exterior, en el interior o incluso en ambos, según el nivel de ruido y el objetivo. En la mayoría de casos, se diseña para que el conjunto tenga:
- asimetría (espesores distintos entre el vidrio interior y exterior), y
- una hoja laminada acústica donde más convenga.
Lo importante: no es “poner el vidrio más caro”, sino configurar el doble acristalamiento con sentido según sol, ruido, seguridad y el tipo de ventana.
Gas argón: el plus térmico que redondea el conjunto
El argón se introduce en la cámara en lugar de aire para mejorar el aislamiento térmico.
Cuándo merece la inversión:
- Si ya eliges un vidrio con bajo emisivo y quieres mejorar rendimiento.
- Si te importa el confort térmico y quieres ir un paso más allá sin cambiar estética.
Vidrio acústico: cuando quieres silencio de verdad
Si tu problema es el ruido, lo más importante es entender esto:
No basta con “doble vidrio”.
- Espesores adecuados
- Laminado acústico
- Estanqueidad de la ventana
- Una instalación bien sellada
Además, en un vidrio de cámara el laminado acústico puede ir en una de las dos hojas (o en ambas). Lo más habitual es combinar una hoja laminada con otra de diferente espesor para mejorar el resultado.
3+3 vs 4+4: ¿por qué recomendamos mínimo 4+4?
Cuando hablamos de 3+3 o 4+4, hablamos de vidrios laminados:
- 3+3 = dos vidrios de 3 mm unidos (laminado)
- 4+4 = dos vidrios de 4 mm unidos (laminado)
¿Qué significa el “.2” en 4+4.2?
Aquí está la clave:
- 4+4.2 significa: dos vidrios de 4 mm + dos láminas intermedias (en lugar de una estándar).
- Ese “.2” se refiere a las láminas interiores, que son las que aportan:
- más seguridad (mejor comportamiento ante impacto y rotura)
- y, si son con tratamiento acústico, también mejor aislamiento acústico
En resumen
La lámina interior es el corazón del laminado: cuanto más adecuada sea, más protección y más control del ruido.
En la práctica, a partir de cierto punto las mejoras adicionales suelen ser menores; por eso se suele optimizar la configuración (espesores + tipo de lámina) antes que añadir más capas.
Vidrio de seguridad: tranquilidad en plantas bajas y zonas expuestas
El vidrio de seguridad suele ser laminado, porque si rompe, se queda adherido y no cae en fragmentos peligrosos.
- Plantas bajas o accesos fáciles desde la calle.
- Ventanas grandes o zonas de paso.
- Casas con niños o personas mayores (seguridad ante roturas).
Y aquí vuelve a entrar el dato importante:
- Un 4+4.2 suele ofrecer más seguridad que un laminado más básico, por la composición de sus láminas intermedias.
Importante: el vidrio ayuda, pero la seguridad real también depende de herrajes, cierres y instalación.
Doble vs triple acristalamiento: cuándo merece la inversión
El triple acristalamiento (tres vidrios y dos cámaras) puede mejorar el aislamiento térmico, pero no siempre es la opción más lógica. En zonas de costa como Garraf, muchas veces un buen doble acristalamiento bien configurado ya ofrece un confort excelente.
Para tener un marco de referencia, en España existe el Código Técnico de la Edificación, que establece requisitos mínimos de eficiencia (por zonas climáticas) y ayuda a entender cuándo tiene sentido ir “un paso más allá”. Lo desarrollamos de forma sencilla en el siguiente apartado, para que puedas ubicar tu caso.
Cuándo suele merecer la inversión el triple vidrio
Suele tener sentido si se cumple alguna de estas situaciones:
- Vives en una zona claramente más fría (interior, altitud, inviernos duros) y buscas máximo aislamiento térmico.
- Tu casa ya está bien aislada en general y quieres llevar el confort al límite (menos superficie fría, temperatura más estable).
- Tienes grandes superficies acristaladas y quieres exprimir la eficiencia (siempre evaluándolo con el conjunto de la ventana).
Idea clave: el triple vidrio puede ser una gran elección… pero cuando toca. Y para saber “cuándo toca”, el Código Técnico de la Edificación del siguiente punto te da la referencia.
Lo que pide el Código Técnico de la Edificación al cambiar ventanas (CTE)
Cuando cambias ventanas, el Código Técnico de la Edificación no evalúa solo el vidrio. Evalúa el hueco completo:
- Ventana (marco + vidrio)
- Y si existe, cajón de persiana
- Instalación
Ejemplos de zonas climáticas habituales en nuestra área
En nuestra zona (Garraf, Barcelona y costa Tarragona), lo habitual es moverse entre estas zonas climáticas del CTE:
- Vilanova i la Geltrú → C2
- Sitges → C2
- Vilafranca del Penedès → C2
- Calafell → B3
- Castelldefels → C2
- Barcelona → C2
- El Vendrell → B3
Traducción rápida: Garraf y Barcelona tienden a C2. Bajando hacia Baix Penedès (Calafell / Vendrell) aparece B3.
¿Qué significa “U máxima” y por qué te debería importar?
- Cuanto más baja es la U, mejor aísla.
- Cuando el Código Técnico de la Edificación marca una U máxima, lo que está haciendo es fijar un mínimo de eficiencia.
En el CTE, el límite que se usa al hablar de ventanas es la U del hueco completo (UH), es decir:
- vidrio + marco + (si existe) cajón de persiana
Límites orientativos habituales (CTE DB-HE1):
- Zona C (como C2) → UH ≤ 2,1 W/m²·K
- Zona B (como B3) → UH ≤ 2,3 W/m²·K
A continuación puedes ver el mapa de España con las distintas zonas climáticas según el CTE, que se clasifican desde la zona A (más cálida) a la zona E (más fría).
Elegir el vidrio correcto no va de “poner lo más caro”, sino de acertar con la configuración que encaja con tu casa: orientación, sol, ruido, humedad, seguridad… y, sobre todo, que el conjunto (vidrio + marco + cajón si existe + instalación) esté bien resuelto.
Si quieres, te lo ponemos fácil: dinos dónde estás, si tienes persiana, qué te preocupa más (calor, frío, ruido, condensación o seguridad) y el tamaño aproximado de las ventanas. Con esa información te recomendamos una solución lógica y equilibrada, para que la inversión se note en el día a día.
